sábado, 16 de noviembre de 2013

CAPITULO 3: "El viaje"

Estoy ingresando al tren esperando ver a mi mentor, aunque solo veo comida y más comida de todas las variedades existentes. Mi estómago se retuerce al ver eso, además no habia comido nada en todo el día porque estaba guardando todo para lo noche, para el banquete con mi familia, pero al parecer deberé cambiar esos planes por comer los alimentos mas finos y caros del universo.
    Veo masas secas decoradas con dibujos muy sofisticados, un gran termo con todas las variedades de infusiones existentes, tortas, tartitas, tartas. El solo hecho de ver la sala me llena el apetito.
    Me siento un rato en un cómodo sofa a esperar que alguien escoja un bocado para hacer lo mismo. Por mucho tiempo permanecemos callados hasta que mi hambre se hace tan grande que me dirijo a un estofado de pescado. Amanda sonríe y deja escapar una risita, al parecer lo he hecho demasiado brusco y desesperado. A pesar de esto a nuestra acompañante del Capitolio no le importa mucho. Aunque si me dice con un tono algo engreído:
- Lo único que cazas y comes en tu distrito es pescado y con todas esta variedad de alimentos que te ofrecemos, ¿decides comer más pescado?
-¿Cómo sabes que cazo?.- le digo cambiando la pregunta. Ella hace un gesto nervioso con un sonidito pensante por un par de segundos y cuando esta con la boca semi abierta a punto de hablar se escucha una voz de la puerta que dice:
-¿Sabes- espera y sigue-.cazar?.
Sin ver a quien le estoy respondiendo digo:
-Si, lo hago desde niño. Cuando me fijo bien estoy hablando con mi mentora, Mags, una tributo de uno de los primeros juegos, obviamente ni estaba en los planes de mis papas, (si es que fui planeado, y no un error) cuando ella ganó, por lo que no se mucho de sus juegos. Aunque algunas personas y mi familia habaron una vez de sus juegos. Lo único que me acuerdo es que había sido aliada con su compañero de distrito. Cuando llegaron a los 8 finalistas terminaron la alianza para no tener que matarse entre ellos si llegaban a ser finalisastas, pero ambos eran muy habilidosos y ninguno los pudo matar. Cuando se encontraron, quedaron por un tiempo quietos, sin saber que hacer hasta que los Vigilantes mostraron, como al principio de los juegos, un reloj en el que los segundos hacian una cuenta regresiva y el estadio se iba quemando cada vez más, y más, terminando en ellos. A pesar de esto, ellos no supieron que hacer, ninguno estaba dispuesto a matar a otro, entonces el chico, se lanzo hacia las llamas acompañado de un cañonazo y unas trompetas que declaraban a Mags campeona.

-Oh, un gusto conocerte- digo a la anciana-. Mi nombre es Finnick y te admiro mucho, eres como una leyenda.
-¿Solo por ser la vencedora mas vieja que sigue en pie?.- dice, soltando una risa, aunque luego una enorme tos la obstruye.
-Y, ¿tú como te llamas?.- pregunta a Amanda
-Amanda Jepsen-responde ella-. Un gusto conocerla.
-Bueno, vayamos al grano... ¿Estamos entre algun profesional entre nosotros?.-preguntó Mags.
    El silencio reinó y las miradas de incertidumbre abundaron. Mags nos relogeaba a cada uno. Amanda y yo nos cruzabamos miradas, ya que ninguno sabia si se habia preparado
-No.-respondemos al mismo tiempo como si nos hubieramos puesto de acuerdo.
    El silencio y las miradas, pero esta vez de sorpresa, comenzaron de nuevo.
-¡Juraria por mi vida que eras profesional!-. dijo Mags lanzándome una mirada sorpresiva.-¿Nunca fuiste al instituto?
-La verdad fuí por un tiempo, no más de una semana, pero no me gustó para nada. A mi padre tampoco, era bastante caro. Además no podia pescar tanto.- le explico- Odiaba todo eso, odio los juegos.
    Mags me tira ua mirada rara, y luego evita una sonrisa.-Por tu altura y tu cuerpo, podria apostar que eras uno de ellos, un tributo ya casi mayor de edad entrenado.
-Tengo 14.-le lanzo a Mags
    La cara de Mags se transforma de inmediato, sinceramente no me sorprende para nada, ya me he acostumbrado a ver las mismas reacciones.
-Oh, pareces de mucho más, además eres muy apuesto, demasiado. Podemos hacer muchísimo contigo.
Bueno, como ya sabrán mañana ya llegaremos al Capitolio y en este viaje deberemos aprender las normas y consejos basicos para poder sobrevivir a esto.
     Mags me empieza a agradar un poco, sinceramente creí siempre que a los vencedores se les subía la fama y el poder a la cabeza y se convertían en personas engreídas, egoístas y frías. Sigo creyendo eso, aunque Mags es la excepcíon, bah, o eso creo por ahora.
-¿Alguien tiene una pregunta?
Nadie pregunta, la verdad en este momento nadie esta con ganas.
-Bueno, entonces comenzaré yo.-dice Mags- A medida que esten por ocurrir cada evento les iré ayudando a ambos, pero ahora concentrémosnos en la base de todo esto. Como ya saben todos los ganadores siempre fueron uno de los preferidos del público y de los vigilantes, por supuesto. Aunque seguro esten odiando en este momento al Capitolio, una vez que arribe el tren allí seremos puras sonrisas, felices de representar a nuestro distrito este año. Asi será hasta que mueran en el estadio, o vuelven del tren a su casa. En síntesis, deben agradar lo más posible a todo el Capitolio, y mostrar absolutamente todos sus talentos a los patrocinadores, ellos son fundamentales en los juegos.
    Esta última frase retumba en mis oidos muchisimas veces, mi mente de seguro me esta indicando que recuerde esto.
-Bueno, ahora centremosnos en nuestra siguiente actuación, el desfile de carros. Como todos los eventos, este es muy importante, serán presentados en vivo a todos los habitantes de Panem y desde allí los patrocinadores ya empiezan a elegir a su preferido. Ya que se trata todo practicamente de estética, yo no puedo hacer mucho, de eso se encargaran su equipo de preparación, ellos se encargarán de ponerlos guapos. Solo les puedo recomendar muchas sonrisas, saludos e invulnerabilidad. Deben parecer simpáticos y a la vez fuertes y poderosos como las grandes olas del distrito. Ah y otro consejo, traten de no platicar con los demás tributos, deben pasar desapercividos.
-¿Por qué?-pregunto yo- ¿No deberíamos tratar de hacernos aliados? Ya saben ellos siempre ganan.
-Si, deberían, pero no, no sabes cuan traicioneros pueden ser ellos, además ustedes dos son muy particulares y especiales y, ya que ninguno son profesionales, no tienen mucha idea de como se manejan.
-¿Tú fuiste una profesional?- pregunto
Mags deja soltar unas risitas
-No, por supuesto que no amor, en ese momento recién habian habido unos cuantos juegos, asi que no se habian entrenado desde niños como los de seguro del distrito 1 y 2 que pelearán con ustedes. Cuando fuí tributo, habia estado solo un año instalado el instituto en esos distritos, pero en el 4 todavía no estaba en planes.
    Seguimos hablando por mas tiempo. Me parece que fué una charla muy rápida, pero cuando menos me doy cuenta, veo en la ventanilla el sol poniendose.
-Bueno, ¿que les parece si vamos cenando?
-Me parece genial.-dice Amanda con una sonrisa-¿Y a ti Finnick?
-Oh, por supuesto
    Nos dirigimos los tres a una mesa con vasos de cristal, servilletas bordadas en oro y muchos platos y cubiertos de diferentes tamaños. Sinceramente no se para qué hay que tener tantos utensillos, quizá nos dan para elegir al tamaño que mas bien nos parezca. Saco el más grande, y al mismo tiempo me pregunto donde estará nuestra acompañante, pero alguien me toca la mano y me dice con risitas:
-Con ese no Finnick, eso es para el plato principal.- es Amanda que me quita de las manos el tenedor y me coloca el segundo mas pequeño.
-Oh, muchas gracias.- digo mirandola con verguenza, pero en un rato ambos nos largamos una sonrisa.
    Comemos muchos platos de comida, y Amanda me va indicando cual debo hacer. Luego aparece con una entrada brusca mi acompañante con un peine en su pelo largo, liso (excepto por la zona del peine, donde se pueden ver rulos) y violeta como una lavanda.
-¡Qué horror! Esto es una pesadilla, hace cuatro malditas horas estoy tratando de desenredarme esto.-Mags la mira con una cara de indiferencia e intolerancia, aunque a Amanda le resulta gracioso y dice:
-Ven aquí, yo te puedo ayudar.
    Le agarra el pelo muy suavemente y sus manos pasan ligeramente y en dos minutos el problema está resuelto.
-¡Muchísimas gracias!-dice demasiado feliz.
    Terminamos de comer, hablando más de lo que esperaba. Realmente pensaba que habría muchísima más tensión. Hemos estado hablando toda la tarde de los juegos, por lo que en la cena nos dedicamos a hablar de cualquier estupides, o de anécdotas en el distrito.
-Bueno, mañana deberan estar muy descansados, ya que sus estilistas de seguro los mortificarán.-dice Mags tirando una mirada a Christine.
    La anciana se dirige lentamente hacia la puerta del vagón y desaparece. Estoy por hacer lo mismo, me saco la servilleta de las piernas me seco la boca y por si tengo hambre me guardo una magdalena en el bolsillo. Me estoy dirigiendo a mi dormitorio hasta que la voz de Amanda me interrumpe:
-Buenas noches Finnick, espero que puedas descansar.
-Igualmente Amanda, lo mismo espero.-luego le sonrio como si eso la sacara algo de preocupación
    Entro a mi dormitorio, lo examino aunque no hay muhas cosas, abro un mueble y veo un finísimo piyama de seda, me lo pruebo y me anda excelente, me relaja mucho. Me como la magdalena y me acuesto.
    Trato de dormir, mirando al techo tratando de no pensar en cosas tristes. Me dedico a pensar sobre los juegos, los que me esperan, los de Mags y mucho más y eso no me deja dormir.

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