Veo que la cara de Amanda se ha transformado de felicidad a preocupación y nervios. Esto me produce lo mismo, aunque al instante cambio de cara. ¿Quíenes son ellos para intimidarnos? ¿nos preocupa que nos vienen a decir? No, por supuesto que no, de todos modos sabemos que nos quieren matar como al resto de los tributos. El miedo no entra en los juegos, si los quiero ganar debo ser fuerte. Me da igual lo que me vengan a decir, de todos modos no pienso hacer alianza con ellos, y si me buscan en la arena por no haberlo hecho, los esperaré con un cuchillo en manos.
-Hermosos trajes, felicitaciones a sus estilistas.-dice la chica con una sonrisa picara.
-Muchas gracias.-digo yo con tono fuerte y con cara de indiferencia. Al hacer esto, por una extraña razon, el chico del 2 se contiene una risa.
-Bueno, nos vemos mañana en el entrenamiento, ahí veremos sus habilidades.-dice la albañil que ahora se que se llama Jennifer y cuyo compañero Brast
-Por supuesto, allí nos veremos.-digo con la misma cara indiferente
Los profesionales se retiran y veo que vuelven a sus seguros aliados del 1.
-Wow, ¿cómo hiciste para hablarles en ese tono?.-me dice Amanda más relajada, pero aun con algo de preocupación
-Y si son solo personas, ¿o no?, yo no les tengo miedo, son los juegos, obvio que los profesionales como todos los tributos intentaran matarnos...-sigo diciendole casi todo lo que habia pensado hace rato.
-Tienes razón Finnick, ¿pero no recuerdas a Mags? Pasar desapercividos.
-No me importa, ya esta, ya lo hice, no pasó nada.-digo con algo de enojo. No me importa si los enfrentaré al final de los juegos, o mañana en el entrenamiento, en algún momento debo matarlos.
-Claro, como tú tienes muchísimas posibilidades de ganar, no todos somos así Finnick-Amanda empieza a lagrimear y a hablar menos entendible-hay algunos que de seguro morirán, como yo-Amanda no aguanta más y se pone a llorar- tengo miedo, tengo miedo a todo lo que el Capitolio pretenda contra mí.
Entiendo a Amanda, me siento muy triste por haberle dicho eso, la rodeo entre mis brazos fuertemente, Amanda intenta escapar de mí, pero segundos después, no aguanta la necesidad y carencia de cariño y me deja atraparla, y ella también me abraza. Su cara se apoyan sobre mi cuello y sus lagrimas caen como un río que me recorre todo el pecho hasta que se seca. Yo al ser mas alto apoyo mi cabeza sobre la suya y le acaricio el pelo suavemente. Tambien de vez en cuando le doy besitos en la frente y en la mejilla.
-Perdón Amanda, la verdad no me dí cuenta, perdón, me siento muy mal por haberte dicho eso. Pero no te preocupes, yo estaré contigo en los juegos, y no te abandonaré, te protegere hasta el ultimo segundo de nuestras vidas. Lo prometo.
Amanda deja de llorar un poco y siento que sus manos además de abrazarme, me empiezan a acariciar toda la espalda y mi cabello. Me gusta mucho esto, nunca había abrazado así a una persona, nunca habia sentido un afecto tan grande de una persona hacia mi, asi que nos mimamos y consolamos por un largo rato. Cuando nos damos cuenta, estamos casi solos en la sala, casi todos los tributos se han ido, y veo que Mags me mira con una cara de cariño y aprecio. Amanda se va a hablar con su estilista y mi mentora viene hacia mi.
-Que orgullo me da saber, que soy la mentora de dos tributos que se protegen y defienden uno por otro, que se quieren y que son valientes. Finnick, definitivamente, eres un chico especial.-me dice con una cara nostálgica
Las palabras de Mags me han envalentado un poco y me ha hecho rearfirmar mis ganas de ser aliado de Amanda.
-Muchas gracias Mags, yo estoy orgulloso de tener una tan buena mentora.
Mags se va y me quedo solo por un rato, hasta que me interrumpe la presencia de extraños, son los tributos del distrito 12, un chico alto y delgado de mas o menos 16 y una chica delgada tambien pero tan solo de 12 años. Me pregunto por qué nadie se ofrecio voluntario por esa chica, en mi distrito seguro lo harían.
-Hola, mi nombre es Finnick, mucho gusto-digo con una sonrisa y tono alegre. La verdad no me preocupa ser de esa forma con mis enemigos, los del 12 casi nunca sobreviven ni al baño de sangre, y estos dos no tienen pinta de ser la excepción.
-Hola, mi nombre es Ned y el de mi compañera Sara, un gusto conocerte para nosotros también.-me dice el chico, y luego agrega algo tímido- felicitaciones por tu traje, han estado geniales.
-Muchisimas gracias.-le estoy por decir que ellos tambien estan geniales, pero luego veo sus pobres trajes, va, en realidad no hay traje, estan desnudos y cubiertos de polvo de carbón, solo logro decir- los suyos son lindos también.
Los chicos me miran con una cara como si estuvieran diciendo sarcásticamente: si, claro. Los tres empezamos a reírnos por un rato. Veo que su mentor, Haymitch, nos está observando de reojo. Sospeche que lo hacia hace rato, aunque desde que nos reímos cambio su cara seria por una de felicidad.
Veo que mi equipo se esta yendo a la planta sin mí, asi que me apuro en despedirlos para irme corriendo tras ellos.
-Bueno, ya es hora de irme, nos vemos mañana en el entreno.-digo guiñandoles el ojo.-los saludo a los dos, y cuando le estoy dando el beso a la chica veo que Haymitch me levanta el pulgar con una sonrisa, yo repito su gesto y me voy corriendo por detrás de mi compañera. Al estar ya cerca de ella, suelto los brazos y se los lanzo, la agarro por el cuello y le doy un besito amistoso en la mejilla.
-Que malos que son, ¿por que no me esperaron?-digo riendo.
-Veíamos que estabas muy ocupado hablando con tus amigos del 12-dice Amanda riendo también, luego cambia un poco el tono y pregunta-¿que querian?
Mags para la oreja para escuchar y yo digo:
-Nada, solo me felicitaron por mi traje, me hicieron un cumplido, nada más.
-Mmmmm, no vaya a ser cosa que esos flacuchos sean profesionales y te maten sin que te des cuenta.-dice Mags riendose
-Pues, a mí me han caído bien.-digo seriamente
-A mí tambien el borracho de su mentor.-responde con más risas
Nos dirigimos hasta el ascensor, aprieto un boton y se abre la puerta, apretamos el 4 y el ascensor se empieza a elevar. Al comienzo, Mags se tambalea un poco pero Amanda la agarra de un brazo. Luego que se puede parar por si sola dice:
-Duerman temprano, mañana les espera un duro entrenamiento, aprovechenlo lo más que puedan, vayan a todos los puestos y traten de no llamar la atención, eso lo dejaremos para el entrenamiento privado.
El ascensor se abre y llegamos a nuestro hospedaje. Nunca habia visto nada como lo que tengo al frente, el tren en el que nos llevaron al Capitolio es una chatarra al lado de esto. Me quedo boquiabierto, piso de marmol, paredes altas, arañas lujosas y muchísimas cosas más.
-A sacarse sus trajes rápido y venir a la cena.-dice mi acompañante
Un avox me dirije a mí y a Amanda hasta nuestras habitaciones. Este me señala una puerta que supongo que es mi habitación. Abro la puerta e ingreso. No hay muchas cosas. Un armario, una gigante y cómoda cama, y una pared-pantalla es lo unico que distingo a primera vista. Me tiro a la cama, pero luego suelto un grito porque me olvide que llevo puesto la coraza escamosa. Escucho pasos rapidos y fuertes y veo a Amanda entrando a mi cuarto.
-¿Te pasó algo, o acabas de ver el baño?
-No, me tire a la cama con el traje y me auto-lastime.
-Jajaja, solo tu podrías Finnick-Amanda estrecha su mano para ayudarme, la acepto y me levanto.
-Oye, ¿que tiene el baño para gritar?
-Ven conmigo-dice mi compañera con una sonrisa. Abre una puerta y lo veo, una enorme bañera con muchos botones, todos los muebles de marmol, un olor a rosas, espejos por todos lados, y cosas que no sé cuales son sus nombres.
-Wow-digo con cara sorprendida.
-Si, oye creo que ya es tarde, sacate tu traje, te espero en la cena.- Amanda se va
Me quito mi traje por la cremallera de atras, el collar y la corona, de repente noto algo que me pone feliz, mis estilistas no me han quitado mi pulsera que tengo en el distrito. La había hecho yo con mi hermanito un día en la playa, recolectamos conchas y las pusimos en pedazo de cuerda de una red. Me quedo mirando feliz mi pulsera, me pregunto por qué mis estilistas no me la quitaron, capaz se confundieron pensando que era parte del traje. Un grito me interrumpe, es mi acompañante que me grita que vaya a cenar. Estoy desnudo, aunque todavía con la pintura de mi cuerpo y los detalles que me hizo Ashley en los pies, manos y rostro. No tengo tiempo de quitarmelos asi que solo me pongo la primera prenda que encuentro al abrir del armario y salgo de mi habitación.
Al llegar a la mesa veo la reaccion de todos, empiezan a llorar de la risa, estan rojos de tanto hacerlo, incluso veo que Mags esta tirada en el piso agarrandose la cabeza de la risa. Agarro mi plato y me veo. Parezco un monstruo marino con piyama. Me veo y me sumo a ellos. En unos minutos todos nos tranquilizamos.
Veo la comida, empanadas, cerdo, muchisimas salsas, bebidas, sandwiches, y muchas cosas más que nunca en mi vida habia visto y menos saboreado. Empiezo a comer y comer, disfruto este momento como ninguno, me impresióno al ver tanta variedad. Estoy acostumbrado a comer unicamente pescado. La verdad casi ya me habia hartado del pescado, pero aunque sea agradezco por haber tenido comida, no como seguro los del distrito 12, por su cuerpo de seguro pasan hambre. Me imagino como estarán ahora al ver toda la comida.
-¿Cómo te encuentras para mañana Finnick?- pregunta Amanda
-No lo sé, creo que bien, espero encontrar un tridente allí- digo riendo. Riendo porque sé que es imposible encontrar un tridente en los juegos.
-Quién sabe, quizá encuentres algo muy parecido, además está el puesto de nudos, yo se hacer unos muy buenos, y de seguro tu también.
-¿Sabes hacer nudos?- dice Mags
Amanda asiente
-Podemos hacer mucho con ustedes dos chicos.-dice mi mentora
Seguimos hablando de cosas poco importantes, hasta que el sonido de la television nos interrumpe.
Los Juegos del Hambre de Finnick Odair
Si alguna vez te preguntaste como fueron los Juegos del Hambre de Finnick Odair, el chico de los azucarillos y el tridente, el simpatico y apuesto nadador, el vencedor que se prostituia y mucho más, aquí lo tienes. Espero que te guste y que sea como lo imaginaste. Por favor si te gusto dale en click de seguir a mi blog, yo también te seguiré.
martes, 31 de diciembre de 2013
CAPITULO 7: "Conociendo al enemigo"
viernes, 20 de diciembre de 2013
CAPITULO 6: "El desfile de carros"
-Andando.-le digo a Amanda guiñandole el ojo. Yo subo primero al carruage y luego estrecho la mano a Amanda para ayudarla a subir. Algo me sobresalta, siento algo raro en mi cuerpo y cuando me fijo bien, tengo un tajito chiquito en una parte del traje en mi pierna, no me preocupo porque desde lejos ni se notará, pero luego me acerco muy atentamente y puedo ver que del tajo le sigue una linea que recorre todo el traje. No lo logro comprender pero tampoco me importa, igual estoy fenomenal.
La verdad, con nuestros trajes ambos estamos confiados, demasiados, no hay nervios, solo ansias de salir afuera. Ya todos los tributos y carros estamos ordenadosy listos, asi que aprovecho el momento para espiar los disfrazes de los demás. Los del distrito 1 estan lindos, con trajes transparentes y repletos de brillos, los del 2 vestidos de albañiles y los del 3 de unos rayos eléctricos. Que suerte que los profesionales estén al frente, por ahora no nos pueden ver. Quiero girar la cabeza para mirar a los otros pero algo me tira de las aletas, es Mags.
-Bueno, ya no hay nada más que decir, sus estilistas hicieron un trabajo excelente, están fabulosos e increíbles. Creo que ya saben todo, sonrisas, saludos, besos. Este es su momento, los juegos no empiezan cuando suena el gong, empiezan en este preciso momento, cuando esas puertas se abran. Muchos exitos.
-Muchas gracias Mags, lo harémos.-dice Amanda.
Por un momento hay silencio y no hablamos. Estoy pensando en algo para decirle a Amanda, pero mientras lo hago ella me gana diciendo:
-No sé si te diste cuenta Finnick, pero estoy casi a tu altura, todo un milagro eh.-Amanda deja escapar unas risitas.
-Oh, tienes razón, recien me doy cuenta, ¿acaso tu estilista te ha operado para hacerte más alta?
-No Finn, jaja, por supuesto que no, solo tengo puestos unos zapatos de plataforma.
El silencio vuelve a reinar por unos momentos, y no me aguanto a preguntarle:
-¿Estas nerviosa?.
-Pff ¿de veras?, no veo la hora de que nos vitoreen allá afuera.
-Ah, me alegra mucho eso.
Nos cruzamos una mirada amistosa, creo que tenemos más que claro que el noviasgo no ocurrirá. Las puertas se abren de repente y los carros empiezan a salir uno por uno.
Amanda me tira una sonrisa seductora y me dice:
-Demosles al Capitolio algo para divertirse.
Los aplausos por parte de los habitantes abundan al ver a los tributos profesionales, al salir los del distrito 3 disminuyen notablemente, pero cuando salimos yo y Amanda aumentan y aumentan como si fuera una ola inmensa, son tantos que me quedo en estado de shock, nunca había escuchado tantos gritos, silbidos, vitoreos, aplausos, hay de todo. Me siento mas fuerte que nunca, los aplausos no sesan, mis oídos estan por explotar de tantos gritos. Nos miramos con Amanda que esta saludando con besos y una sonrisa de oreja a oreja a todos. Me doy cuenta que debo hacer lo mismo y me dedico a sonreir y lanzar saludos y besos estirando y moviendo los brazos para que mis aletas reluzcan, veo la cara de la gente, roja y con la boca tan abierta que creo que se les partirá. Tiro un beso a el público y veo como el himno de los gritos se torna agudísimo por las chicas. Veo que algunas lloran al verme y me tiran muchas cartas. Han aumentado el sonido del himno porque los gritos son muy fuertes, tanto que tapan el sonido de su música. Vemos con Amanda como recorremos un circuito de flores tiradas por los habitantes del Capitolio. Nos volvemos a mirar de nuevo y reímos de la alegría.
Nos dedicamos unos minutos a hacer lo de siempre, pero por un momento algo inesperado, o creo que inesperado para mí sucede, el pequeño tajo, el que me había visto antes de entrar , se empieza a agrandar y empieza a recorrer el circuito que tambien habia visto antes desprendiendo gotas de agua, cuando termina, siento que la tela cae de mí y me siento un poco más ligero. Mi traje se limita a taparme desde un poco abajo de la terminacion de mis piernas hasta abajo de mi ombligo y luego una parte de la tela cruza en diagonal como un tirante llegando a un hombro y volviendo, llegando a la terminacion de mi espalda, lo que me tapa un pectoral. Me veo y se me ruboriza el rostro, me da mucha verguenza mostrarme tanto en la televisón. De repente otra ola arraza con todo el Capitolio, es un solo grito agudo estridente y fuertísimo. Todas las chicas no me sacan los ojos de encima. Trato de parecer un poco sexy limitandome a sonreír solo del lado izquierdo de mis labios y me sale muy bien. Las chicas mueren por mí.
Luego de recorrer todo el circuito bañado en ofrendas tiradas por las habitantes del Capitolio, paramos en el final para escuchar el discurso del presidente Snow.
Me he olvidado de Amanda, giro a mi costado para verla y veo que esta sonriendo.
-Buen trabajo.-dice Amanda riéndose.
-Gracias mi sirena.-le digo riéndome igual que ella. Ahora que la veo bien puedo deducir al fin porque me resulta tan familiar, es el calco exacto a la sirena que se encuentra en la cabezera del barco por donde navegaba en el distrito para pescar.
El presidente Snow sale en medio de enormes y abundantes banderas del Capitolio y se posa en frente de nosotros en una tarima.
-Buenas noches, y bienvenidos tributos. Es un honor tenerlos aquí.-por un momento Snow me larga una mirada algo asombrado, sus ojos me intimidan algo, no sé que hacer asi que me limito a mirar a otro lado, luego se despide diciendo lo de siempre- Felices Juegos del Hambre y que la suerte este siempre de tu lado.
La multitud aplaude y damos la vuelta al circuito. Los aplausos ya no son tantos como en la ida, pero igual son muchos. Me pongo el tridente delante de mí para tratar de taparme algo.
Llegamos a la puerta donde salimos y nuestros estilista y mi mentora nos esperan. Mags esta con una sonrisa muy orgullosa y nos aplaude. Nuestros estilistas, con una sonrisa de oreja a oreja, dando saltitos como los de un conejo y aplaudiendo como niños de cinco años. Al ver esto giro la cabeza para ver a Amanda, al instante en que nos miramos, es como si ya nos entendieramos y empezamos a reirnos desaforadamente, incluso por un momento nos empieza a faltar el aire, nos tratamos de calmar un poco, pero volvemos a ver a nuestros estilistas saltando como estupidos, nos volvemos a mirar y nos volvemos a tentar, y no resistimos a reirnos de nuevo.
Cuando nuestros estilistas se dan cuenta que nos reimos de ellos y nosotros ya nos tranquilizamos, bajamos de nuestro carruage. Además somos los unicos que seguían ahi arriba, por lo que cuando bajo, veo que los profesionales del 1 nos miran, ya nos observaban hace tiempo, pero cuando nos miramos mutuamente se genera un ambiente tenso, aunque luego de un tiempo, los profesionales cambian su direccion de vista.
-Excelente, fenomenales, nunca unos tributos se habían lucido de esa manera, estoy muy contenta por ustedes, de seguro que ya tienen todos los patrocinadores ganados.-dice Mags con una sonrisa que nunca había visto.
-Muchisimas gracias Mags.- digo dandole una sonrisa de admiración.
-Ayyyyy!!! No lo puedo creer, tenía raazoon teniaa razoon, sabia que todos se morirían por ustedes. Ayy sii. Estuvieron excelentes, espectaculares, fenomenales, brillantes, hermosos.-Ashley sigue diciendo muchísimos más adjetivos acompañados de la misma danza que al principio y yo y Ashely volvemos a tener un ataque de risa por enésima vez.
-Muchísimas gracias, todo este logro es por ustedes, sin ustedes hubieramos pasado desapercividos.-digo a mis estilistas
-Oh claro, eso ya lo sabia.-dice Ashley
Veo que Mags esta con otros vencedores hablando y a mis estilistas los han agarrado otros para seguro alabarlos por su excelente trabajo.
Por un momento recuerdo lo que dije: sin ustedes hubieramos pasado desapercividos. También recuerdo lo que me dijo Mags.
Pienso en las consecuencias que traerá el desfile, tanto positivas como negativas, pero algo lo interrumpe, es Amanda que me esta pellizcando.
-Auch.-digo- ¿y eso por qué?
-Mira allí, se estan acercando.
En un primer momento no veo nada, hasta que veo un par de albañiles que se acercan mirandonos cada vez mas, son los profesionales del distrito 2 que vienen a hablarnos.
domingo, 15 de diciembre de 2013
CAPITULO 5: "La primera impresión"
-No veo la hora de que sea más tarde, de que la gente te vea tan guapo con el traje que te he confeccionado, ansio ver las caras de todos los habitantes, oh Finnick, serás una leyenda en los juegos.
-¿Por qué? ¿Cómo estás segura de eso?.- pregunto algo confundido
-Porque solo te hemos visto en tu cosecha y ya tienes un millón de chicas del Capitolio detras de tí, aunque ellas no saben que tienes 14.-dice Ashley bajando un poco su sonrisa, pero luego se exalta y dice muy entusiasmada- pero no te preocupes Finn, te pondré tan guapo que a nadie le importará, yo se lo que le gusta a las chicas.
-Que bueno.-digo esbozando una sonrisa, aunque lo digo con poca gana
-¿Y el traje de mi compañera?¿Será parecido al mío?.
-¡Por supuesto! Se verán muy lindos, aunque hay mas chicas en el Captolio, jaja, además, lo que lo hace mas magnífico es quien lo porta.-me dice Ashley
-Bueno ya basta, tanto alago me esta agotando, veamos de una vez por todas el disfraz por favor.
-Oh bueno, aqui esta solo la base, los detalles te los inscrustaré luego de que te lo pongas.
Ashley abre una bolsa negra por el cierre que tiene en el medio, y deja ver un hermoso traje, la verdad pensaba que aunque mi estilista me haya dicho tantas cosas de este, igual sería un disfraz estupido como los que todos usan cada año, pero este es realmente hermoso, es un mono azul marino con algunos tonos de verde que no se puede decifrar de donde surgen. El traje empieza en un tobillo de mi pierna y en la rodilla de la otra, pasa por mis piernas, mis caderas, mi abdomen, mi pecho y termina justo abajo de mis claviculas atrapandome los hombros. El mono es muy ajustado, por lo que parece como si fuera parte de mi carne, aunque es demasiado cómodo. En absolutamente todo el mono esta superpuesta una capa más dura de muchisimos e incontables circulitos que son iguales a las escamas de un pez, al tocarlas percibo lo mismo que cuando despellejo a los que cazo. Sinceramente el traje se me ha encarnado, es como si un pez me hubiera comido completamente.
-Oh, falta demasiado Finnick.-me dice Ashley con una sonrisa de oreja a oreja por ver que me ha gustado su traje.
Ashley agarra una especie de aerosol y me lo tira sobre todas las partes de mi cuerpo que mi traje no cubre, esto me da el mismo color al del mono, luego me echa otro aerosol que le da brillo a todo mi cuerpo, aunque es un brillo especial, es el mismo que tiene el agua cuando el sol se refleja en ella. Mi estilista me pega en el espacio que hay entre mis dedos de los pies y de las manos una tela con la que mis manos y pies parecen la aleta de un pez. Algo parecido pasa en mis axilas. Tengo pegada la misma tela de aleta, un costado pegado en todo mi brazo y el otro en todo el costado de mi tronco. Al levantar los brazos y bajarlos parezco un pez nadando.
-Bueno, desde los pies, perdón, desde tus aletas jaja, hasta tu cuello ya estas listo. Ahora falta lo más importante, tu cabeza.
Me pone otro aerosol parecido al de mi cuerpo pero de otro tono del color, mas bien un celeste claro para resaltar mis ojos verdes. Mis labios tambien han sido pintados lo que los hacen inexistentes a la vista. Ashley me peina el pelo que esta doradísimo, tan dorado que parece oro,me despeina prolijamente dejándome los mechones libres y al aire, como cuando sales del agua y sacudes la cabeza con fuerza, solo que ahora mi pelo no esta mojado. Luego me coloca sobre el cuello un collar de corales que tiene una preciosa concha en el centro y sobre mi cabeza una corona de oro con puntas grandes como si fueran los rayos del sol.
-Ya solo falta el toque final.-Ashley abre un armario grande y saca de su interior un perfecto tridente, es de oro, como mi corona y hermoso y magnífico como ninguno. La verdad he visto muchísimos tridentes en el puerto, pero este es el mejor de todos. En el distrito solo pescaba en el río, con una especie de tridente que mi papá me regaló para mi cumpleaños de siete años, pero era muy feo, solo un palo de madera y tres puntas de hierro unidas a esta, pero hace dos años, ya había empezado a viajar en barcos pescando con redes. Tocar el tridente me recomforta, me hace transportarme un momento al distrito, hasta puedo oler el aire a mar, el hermoso aire a mar que tanto me encanta y me purifica, también me fortalece, me hace sentir poderoso como si fuera invurnerable.
-Bueno, creo que ya es hora de que te veas en el espejo.
-Vale.-respondo agarrando el tridente
Doy unos pasos en el espejo y miro a... miro a, la verdad no se que estoy viendo, y luego me doy cuenta que soy yo, es muy raro lo que hizo Ashley, al principio pensaba que me haria un pez, pero soy mucho más que eso, es una mezcla de pez, con un pescador, algo de Finnick Odair y más. Podría definirlo como un nuevo dios del agua, como los que describimos cuando contamos mitos y fábulas en la playa con mis vecinos y familia. Veo mis manos que son aletas, mi coraza dura y escamosa en todo mi cuerpo, las dos aletas grandes que se ubican entre mis brazos y los costados de mi tronco, mi tridente. Mi estilista ha hecho un trabajo fenomenal, todos los años los tributos estan disfrazados pero creo que yo estoy más bien, transformado. Es como si un ser sobrepoderoso hubiese llegad al Capitolio. Me siento poderoso e indestructible.
-¡Oh, pero mira que hora es! Hace 15 minutos deberíamos estar reuniendonos con los demás en la otra planta, debemos darnos prisa.-dice mi estilista
Muero por ver la reacción de la gente, por fin entiendo a Ashley y sus ansias que tenia toda la hora. Ella me dijo que el traje de Amanda estaría relacionada con el mio, me pregunto si estará igual de fenomenal que yo, ojalá que si.
Por un momento recuerdo las palabras de Mags:
"Será dificil hacerte pasar desapercivido"
Se me viene al cuerpo algo de preocupación, definitivamente los profesionales no me sacarán la vista, y menos si además porto un arma. No sé como los evadiré, pero en este momento solo quiero ver a Amanda y el resto del equipo.
Me dirigo a la planta donde esperaremos para salir al circuito donde me verán todos por primera vez. Llegamos y lo primero que hago es girar la cabeza a todas las direcciones para encontrar a Amanda, y no tardo nada en encontrarla, ya que igual que yo, esta impresionante e increible. Estamos ambos pintados con el mismo tono de color, aunque ella, a diferencia de mí, es una sirena, una hermosa sirena. Me quedo mirando por un largo tiempo a Amanda, me resulta muy, demasiado familiar, aunque me parece raro. Como si yo alguna vez hubiera visto una sirena. Amanda tiene una cola de pez que empieza desde su ombligo y termina cayendo en el piso de una manera elegante y delicada. Su cuerpo hasta arriba esta desnudo, la pintura celeste verdosa cubre algo de su cuerpo y sus pechos estan algo restringidos por una red verde que rodea esta parte del cuerpo. En su cuello y en sus muñecas lleva collares de perlas. Su pelo negro esta peinado con una raya al medio y su cabello brilloso cae por sus hombros. Rodeando su frente tiene una vincha verde que desciende hasta el espacio entre sus cejas.
Los dos nos vemos, nos volvemos a vernos para confirmar, lo tratamos de verificar una vez más y cuando sabemos que si somos nosotros, nos reunimos.
-Wow, que apuesta que estas Amanda, pareces salida de la más hermosa historia de sirenas.-le digo.
-Oh muchisimas gracias Finnick,y ni hablemos de tí, hasta los profesionales se irán escapando al verte, además estas guapísimo y muy sexy,-dice Amanda.-creo que nos han tocado unos estilistas de primera.-giramos la cabeza y dirigmos la mirada a Ashley y el estilista de Amanda que estan juntos y nos miran con una cara de felicidad al ver sus obras de arte juntos.
La verdad que aunque no hayamos hablado mucho con Amanda en el viaje, hay una conexión entre nosotros, Amanda me agrada mucho y estoy feliz de que esté tan espectacular y sobre todo feliz. La verdad es una chica muy linda y me encanta, si no hubiesemos tenido esta mala suerte, podría gustarme, y si podría ser novios, pero no, lamentablemente estamos en los juegos y no puedo permitirme pensar asi, pero podemos ser amigos en el tan poco tiempo que nos queda, ya que recuerdo lo que me dijo su madre y porque de seguro la matará otra persona que no sea yo.
-Mira quiénes vienen ahi Finnick.-dice Amanda señalando con sus ojos azules puros a los profesionales.- Me parece que ya están hace rato, pero el encuentro con Amanda nos ha distraído.
-Mags nos dijo que pasemos desapercividos de los profesionales, vamos a la esquina donde no nos vean.
-Me parece bien, vamos.
-Mira ya se reunieron los del dos y el uno, me pregunto si vendrán a preguntarnos si somos profesionales.-dice Amanda con tono preocupada.
-Si, eso era de esperar. Por ahora solo escondamosnos de ellos.
-Oye Finnick, pero cuando se abran esas puertas, no nos esconderémos, no quiero nada de eso, mostrémosle al mundo quienes mandan y que no tenemos miedo, no quiero parecer débil, porque no lo soy. No lo somos.-dice Amanda con tono alentador, luego me mira a los ojos y me sonríe.
-Por supuesto, hagamosle ver a estos estupidos del Capitolio lo que valemos.-me gustaría decirle algo más pero las palabras no me surgen, asi que prefiero comunicarme corporalmente, dandole un abrazo muy fuerte, para alentarla, para hacerla sentir que somos un equipo y que no esta sola.
Nos cruzamos una mirada dulce, pero por alguna razon luego nos reímos.
Nos acercamos a los carros porque ya falta poco para salir. Amanda esta acariciando a los caballos y les da de comer azucarillos.
-Amo los caballos, ¿quieres un azucarillo Finnick?.-me dice Amanda
-¿Por qué no?.
-Aquí tienes.-Amanda estira su brazo y me pone un azucarillo en la mano.
-Felices Juegos del Hambre.-me dice Amanda. Estoy apunto de seguirle la frase, pero Mags nos interrumpe porque nos avisa que ha llegado el momento de subir a los carros con nuestros trajes sublimes, y que todo Panem nos vea por primera vez.
jueves, 12 de diciembre de 2013
CAPITULO 4: "Llegada al Capitolio
Espero una hora para dormirme, pero a mis ojos no le suceden nada.
Me he quedado con la intriga de muchas cosas de los juegos, asi que me dirigo a otro vagón donde estan casi todos los videos de estos. Lo primero que hago es buscar los de Mags. Estoy mucho tiempo tratando de encontrarlos, pero no los puedo hallar, hasta que una voz me hace soltar los discos que sostienen mis manos:
-En ese momento tampoco se grabaron los juegos, Finnick.-me interrumpe Mags
-Oh perdón, la verdad estoy muy nervioso y quise saber algo sobre los anteriores.
-No te preocupes amor. Si quieres te puedo decir como podrias ganar.
-¿Cómo?.
-Eso creo que ya te lo he dicho.-dice Mags lanzando una mirada interesante
Me concentro en el mensaje, pero mi sueño los nubla. Creo que debo dormir, a la mañana lo pensaré.
Abro mis ojos, y luego de mover por mucho tiempo los brazos para sacar la espesa y larga sabana que me envuelve, me levanto y me dirigo hacia el vagón comedor.
-Oh vaya, mira quien apareció al fin.-dice con un tono alegre Christine. No sé que la pone tan alegre, quizá la llegada a el Capitolio.
-¿Al fin?.-pregunto algo adormilado y frotándome los ojos.
-Si, al fin, ya es mas de mediodía, menos de dos horas y llegamos.
-Ah, genial.-digo con un tono sarcástico. Creo que lo he dicho muy sarcástico, ya que todos giran preocupados.
Nadie se atreve a responderme, aunque luego de unos minutos Mags rompe el silencio diciendo:
-Como ya saben, hoy ya serán presentados al Capitolio, la primera impresión es demasiado importante, asi que sonrisas, besos y saludos. No deberán hablar por ahora, pero de lo que se debe decir y lo que no,-Mags me lanza una mirada rapida- en vivo, lo discutiremos después.
La conversación me pone nervioso, por lo que me dedico a concentrarme en lo que me dijo anoche Mags, mientras pincho muchas veces un brocoli con el tenedor.
La verdad envez de pensar en la charla me concentro en la nada, hasta que me doy cuenta que estoy atravesando fuertemente la verdura, y Mags me mira con una cara pensativa.
-¿De veras que no eres un profesional?.- me pregunta como si lo hubiese pensado toda la noche.
-No, no lo soy.
-Mmm, pues sera dificil hacerte pasar desapercivido. Tu eres muy, muy...-deja la frase en el aire.
Otra frase por decifrar para el niño de catorce.
Me quedo mirando la ventanilla que pronto reflejará la ciudad donde iré a mi segura muerte. Quedo sin pensar en nada, como siempre, hasta que tengo un flashback de cuando me despedí de mi distrito, mi familia, sobre todo mi hermanito al que le prometí luchar, a mi compañero dispuesto a dar todo su dinero por un regalo en la arena y la madre de Amanda, rogándole dar una sencilla despedida de este injusto mundo.
Esta imagen retumba una y otra vez en mi mente y dirigo mi mirada a Amanda, que esta comiendo una magdalena parecida a la que ingerí ayer. Debo cumplir con la promesa que le hice a su madre, no la abandonaré, la defenderé en el estadio. Eso me deja tomar la decisión de que me aliaré con mi compañera de distrito, y no sé con quien más. Soy del distrito 4 quienes siempre se alían con los demás profesionales, creo que sera imposible que no me pregunten hacer una alianza. De repente la imagen de Mags hace una hora viene a mi cabeza.
"Será dificil hacerte pasar desapercivido"
Al fin logro entender la frase, definitivamente no deberé estar en ese grupo, aunque me pregunto por qué, yo pensaba que estar ahi sería lo más seguro y luego la frase se completa:
"...eres muy, muy"
¿Muy que? ¿Qué es lo que tengo para poder sobrevivir sin profesionales? o ¿qué es lo que no tengo?.
Muy, muy oscuro se pone el tren, ya estamos dentro del tunel para llegar al Capitolio. La ciudad es demasiado bella, aunque no la cambio por las olas y aire de mar de mi distrito.
Llegamos a la estación del tren, pero no saludo, ni yo ni Amanda. Además, Mags nos ha cerrado la ventanilla, al parecer quiere que nos revelemos mas tarde.
-Bienvenidos al Capitolio.-dice Christine.
Llegamos al Centro de Entretenimiento, y nos llevan a el piso donde mis estilistas me esperan para ponerme guapo. Me despido de Amanda con un beso en la mejilla y le digo que nos vemos en la noche. Ella asiente y se dirige a el salón de al lado.
Un avox me conduce hacia una habitación, abre la puerta y veo a dos chicas y a un chico. Ellos parecen sorprenderse al verme, estan algo felices, creo.
-Oh, musculoso, alto, guapo,profesional, sonrisa linda, mirada dulce.-dicen las dos chicas completandose la frase cada una. No me tomo el trabajo de corregirles que soy un profesional, no tengo muchas ganas.
¿Cómo te llamas?.-me pregunta el chico
-Finnick, Finnick Odair.- respondo con un tono fuerte.
-Oh, pues un gusto ser tus estilistas mi querido Finnick-dice una de las chicas- a Ashley le encantarás.
No sé por qué, pero saco una sonrisa, y esto le produce lo mismo a ellos. Al parecer esto también los pone en marcha, y me desnudan, solo dejándo mi ropa interior
Puedo ver en las estilistas sus caras ruborizadas. Me mojan totalmente con agua y me frotan una sustancia espumosa por todo el cuerpo, luego pasan a mi cabeza, me lo mojan al igual que mi cuerpo, aunque le ponen mas variedad de cremas en él, agarran sus tijeras y empiezan a cortar mi cabello, solo un poco, porque cuando giro de la camilla para ver debajo, solo veo unos pelillos dorados en el piso. Me vuelven a refregar más cremas y hacen algo casi parecido en mi rostro. Luego agarran una pasta pegajosa y me la pegan por debajo de mis patillas, en la barbilla y arriba de mi boca. La pasta pasa de pegajosa a dura a medida que transcurre el tiempo y luego me la quitan bruscamente. El dolor que me provoca me hace cerrar los ojos por un momento, aunque cuando vuelvo a abrirlos, veo tres caras coloridas sobre mi, con aspecto algo satisfecho.
-Definitivamente, ya estas listo, es hora de que Ashley te vea.
Los tres estilistas se retiran y me dejan solo un momento.
Vuelvo a recordar a Mags, soy muy, muy...
-Interesante.- quien supongo que es Ashley sonríe.-¿Tu nombre?
-Finnick Odair.-no quiero preguntas asi que me presento de una vez- catorce años, no profesional, nadador, distrito 4 y más cosas.
Por suerte, Ashley no abre la boca para preguntar si hablo enserio, solo dice con una sonrisa parecida a la mía:
-Aún mas interesante.
sábado, 16 de noviembre de 2013
CAPITULO 3: "El viaje"
Estoy ingresando al tren esperando ver a mi mentor, aunque solo veo comida y más comida de todas las variedades existentes. Mi estómago se retuerce al ver eso, además no habia comido nada en todo el día porque estaba guardando todo para lo noche, para el banquete con mi familia, pero al parecer deberé cambiar esos planes por comer los alimentos mas finos y caros del universo.
Veo masas secas decoradas con dibujos muy sofisticados, un gran termo con todas las variedades de infusiones existentes, tortas, tartitas, tartas. El solo hecho de ver la sala me llena el apetito.
Me siento un rato en un cómodo sofa a esperar que alguien escoja un bocado para hacer lo mismo. Por mucho tiempo permanecemos callados hasta que mi hambre se hace tan grande que me dirijo a un estofado de pescado. Amanda sonríe y deja escapar una risita, al parecer lo he hecho demasiado brusco y desesperado. A pesar de esto a nuestra acompañante del Capitolio no le importa mucho. Aunque si me dice con un tono algo engreído:
- Lo único que cazas y comes en tu distrito es pescado y con todas esta variedad de alimentos que te ofrecemos, ¿decides comer más pescado?
-¿Cómo sabes que cazo?.- le digo cambiando la pregunta. Ella hace un gesto nervioso con un sonidito pensante por un par de segundos y cuando esta con la boca semi abierta a punto de hablar se escucha una voz de la puerta que dice:
-¿Sabes- espera y sigue-.cazar?.
Sin ver a quien le estoy respondiendo digo:
-Si, lo hago desde niño. Cuando me fijo bien estoy hablando con mi mentora, Mags, una tributo de uno de los primeros juegos, obviamente ni estaba en los planes de mis papas, (si es que fui planeado, y no un error) cuando ella ganó, por lo que no se mucho de sus juegos. Aunque algunas personas y mi familia habaron una vez de sus juegos. Lo único que me acuerdo es que había sido aliada con su compañero de distrito. Cuando llegaron a los 8 finalistas terminaron la alianza para no tener que matarse entre ellos si llegaban a ser finalisastas, pero ambos eran muy habilidosos y ninguno los pudo matar. Cuando se encontraron, quedaron por un tiempo quietos, sin saber que hacer hasta que los Vigilantes mostraron, como al principio de los juegos, un reloj en el que los segundos hacian una cuenta regresiva y el estadio se iba quemando cada vez más, y más, terminando en ellos. A pesar de esto, ellos no supieron que hacer, ninguno estaba dispuesto a matar a otro, entonces el chico, se lanzo hacia las llamas acompañado de un cañonazo y unas trompetas que declaraban a Mags campeona.
-Oh, un gusto conocerte- digo a la anciana-. Mi nombre es Finnick y te admiro mucho, eres como una leyenda.
-¿Solo por ser la vencedora mas vieja que sigue en pie?.- dice, soltando una risa, aunque luego una enorme tos la obstruye.
-Y, ¿tú como te llamas?.- pregunta a Amanda
-Amanda Jepsen-responde ella-. Un gusto conocerla.
-Bueno, vayamos al grano... ¿Estamos entre algun profesional entre nosotros?.-preguntó Mags.
El silencio reinó y las miradas de incertidumbre abundaron. Mags nos relogeaba a cada uno. Amanda y yo nos cruzabamos miradas, ya que ninguno sabia si se habia preparado
-No.-respondemos al mismo tiempo como si nos hubieramos puesto de acuerdo.
El silencio y las miradas, pero esta vez de sorpresa, comenzaron de nuevo.
-¡Juraria por mi vida que eras profesional!-. dijo Mags lanzándome una mirada sorpresiva.-¿Nunca fuiste al instituto?
-La verdad fuí por un tiempo, no más de una semana, pero no me gustó para nada. A mi padre tampoco, era bastante caro. Además no podia pescar tanto.- le explico- Odiaba todo eso, odio los juegos.
Mags me tira ua mirada rara, y luego evita una sonrisa.-Por tu altura y tu cuerpo, podria apostar que eras uno de ellos, un tributo ya casi mayor de edad entrenado.
-Tengo 14.-le lanzo a Mags
La cara de Mags se transforma de inmediato, sinceramente no me sorprende para nada, ya me he acostumbrado a ver las mismas reacciones.
-Oh, pareces de mucho más, además eres muy apuesto, demasiado. Podemos hacer muchísimo contigo.
Bueno, como ya sabrán mañana ya llegaremos al Capitolio y en este viaje deberemos aprender las normas y consejos basicos para poder sobrevivir a esto.
Mags me empieza a agradar un poco, sinceramente creí siempre que a los vencedores se les subía la fama y el poder a la cabeza y se convertían en personas engreídas, egoístas y frías. Sigo creyendo eso, aunque Mags es la excepcíon, bah, o eso creo por ahora.
-¿Alguien tiene una pregunta?
Nadie pregunta, la verdad en este momento nadie esta con ganas.
-Bueno, entonces comenzaré yo.-dice Mags- A medida que esten por ocurrir cada evento les iré ayudando a ambos, pero ahora concentrémosnos en la base de todo esto. Como ya saben todos los ganadores siempre fueron uno de los preferidos del público y de los vigilantes, por supuesto. Aunque seguro esten odiando en este momento al Capitolio, una vez que arribe el tren allí seremos puras sonrisas, felices de representar a nuestro distrito este año. Asi será hasta que mueran en el estadio, o vuelven del tren a su casa. En síntesis, deben agradar lo más posible a todo el Capitolio, y mostrar absolutamente todos sus talentos a los patrocinadores, ellos son fundamentales en los juegos.
Esta última frase retumba en mis oidos muchisimas veces, mi mente de seguro me esta indicando que recuerde esto.
-Bueno, ahora centremosnos en nuestra siguiente actuación, el desfile de carros. Como todos los eventos, este es muy importante, serán presentados en vivo a todos los habitantes de Panem y desde allí los patrocinadores ya empiezan a elegir a su preferido. Ya que se trata todo practicamente de estética, yo no puedo hacer mucho, de eso se encargaran su equipo de preparación, ellos se encargarán de ponerlos guapos. Solo les puedo recomendar muchas sonrisas, saludos e invulnerabilidad. Deben parecer simpáticos y a la vez fuertes y poderosos como las grandes olas del distrito. Ah y otro consejo, traten de no platicar con los demás tributos, deben pasar desapercividos.
-¿Por qué?-pregunto yo- ¿No deberíamos tratar de hacernos aliados? Ya saben ellos siempre ganan.
-Si, deberían, pero no, no sabes cuan traicioneros pueden ser ellos, además ustedes dos son muy particulares y especiales y, ya que ninguno son profesionales, no tienen mucha idea de como se manejan.
-¿Tú fuiste una profesional?- pregunto
Mags deja soltar unas risitas
-No, por supuesto que no amor, en ese momento recién habian habido unos cuantos juegos, asi que no se habian entrenado desde niños como los de seguro del distrito 1 y 2 que pelearán con ustedes. Cuando fuí tributo, habia estado solo un año instalado el instituto en esos distritos, pero en el 4 todavía no estaba en planes.
Seguimos hablando por mas tiempo. Me parece que fué una charla muy rápida, pero cuando menos me doy cuenta, veo en la ventanilla el sol poniendose.
-Bueno, ¿que les parece si vamos cenando?
-Me parece genial.-dice Amanda con una sonrisa-¿Y a ti Finnick?
-Oh, por supuesto
Nos dirigimos los tres a una mesa con vasos de cristal, servilletas bordadas en oro y muchos platos y cubiertos de diferentes tamaños. Sinceramente no se para qué hay que tener tantos utensillos, quizá nos dan para elegir al tamaño que mas bien nos parezca. Saco el más grande, y al mismo tiempo me pregunto donde estará nuestra acompañante, pero alguien me toca la mano y me dice con risitas:
-Con ese no Finnick, eso es para el plato principal.- es Amanda que me quita de las manos el tenedor y me coloca el segundo mas pequeño.
-Oh, muchas gracias.- digo mirandola con verguenza, pero en un rato ambos nos largamos una sonrisa.
Comemos muchos platos de comida, y Amanda me va indicando cual debo hacer. Luego aparece con una entrada brusca mi acompañante con un peine en su pelo largo, liso (excepto por la zona del peine, donde se pueden ver rulos) y violeta como una lavanda.
-¡Qué horror! Esto es una pesadilla, hace cuatro malditas horas estoy tratando de desenredarme esto.-Mags la mira con una cara de indiferencia e intolerancia, aunque a Amanda le resulta gracioso y dice:
-Ven aquí, yo te puedo ayudar.
Le agarra el pelo muy suavemente y sus manos pasan ligeramente y en dos minutos el problema está resuelto.
-¡Muchísimas gracias!-dice demasiado feliz.
Terminamos de comer, hablando más de lo que esperaba. Realmente pensaba que habría muchísima más tensión. Hemos estado hablando toda la tarde de los juegos, por lo que en la cena nos dedicamos a hablar de cualquier estupides, o de anécdotas en el distrito.
-Bueno, mañana deberan estar muy descansados, ya que sus estilistas de seguro los mortificarán.-dice Mags tirando una mirada a Christine.
La anciana se dirige lentamente hacia la puerta del vagón y desaparece. Estoy por hacer lo mismo, me saco la servilleta de las piernas me seco la boca y por si tengo hambre me guardo una magdalena en el bolsillo. Me estoy dirigiendo a mi dormitorio hasta que la voz de Amanda me interrumpe:
-Buenas noches Finnick, espero que puedas descansar.
-Igualmente Amanda, lo mismo espero.-luego le sonrio como si eso la sacara algo de preocupación
Entro a mi dormitorio, lo examino aunque no hay muhas cosas, abro un mueble y veo un finísimo piyama de seda, me lo pruebo y me anda excelente, me relaja mucho. Me como la magdalena y me acuesto.
Trato de dormir, mirando al techo tratando de no pensar en cosas tristes. Me dedico a pensar sobre los juegos, los que me esperan, los de Mags y mucho más y eso no me deja dormir.
martes, 12 de noviembre de 2013
CAPITULO 2: "La despedida"
Mi corazón se ha paralizado, no lo puedo creer, soy yo, si lo acabo de verificar por quinta vez, yo he sido elegido. No puedo reaccionar, alguna de mis neuronas me dirige hacia el escenario con pasos rapidos pero temblorosos, no se que rayos estoy haciendo, no miro nada, no pienso, tan solo me centro en llegar al escenario.
Cuando la dama me da la mano para subirme a la entrada del edificio, puedo reaccionar, estoy viendo a mis hermanos que me miran con cara de sorprendidos, de preocupados, hasta veo en William como esta a punto de ofrecerse voluntario por mí pero le hago un gesto con mi cara diciéndole que no lo haga. Mi padre quiere parecer neutro y duro ante el tema, aunque como su hijo, se que no lo esta, y mi madre con lagrimas corriendo por sus mejillas. La gente que hizo su apuesta acerca del tributo parecen insatisfechas, al parecer, no era la clase de chico que esperaban.
Es ahí cuando me doy cuenta, vienen a mi cabeza muchas imagenes de mí en los juegos, de lo que me espera, del sufrimiento, el hambre, el dolor y todo lo que al Capitolio se le antoje, es ahi cuando lagrimas brotan de mi hasta que se interrumpe por un codazo muy fuerte, es el de la mujer, al parecer deberia estrechar mi mano con la de la del tributo femenino, es ahi cuando mis lagrimas sin ninguna razon, explotan como un rio caudaloso, los dos no podremos volver vivos, solo uno, en realidad, aunque sea uno porque probablemente los dos estaremos muertos en unas semanas. Se me vienen un millón de preguntas sobre ella a la mente: ¿seré yo quien deba matarla? ¿haré una alianza con ella? y muchas más.
Trato lo más rápido de secarme las lágrimas, de seguro estoy pareciendo un estupido, muy distraído, llorón y débil. Definitivamente no quiero parecer débil, porque eso no me identifica para nada.
Estrecho mi mano izquierda y se la aprieto suavemente, las tienes muy frías en comparacion en las mias, ademas las suyas son delicadas como si fueran de algodón. La dama que ahora se que se llama Christine Mirror nos renombra y dice como me lo habia esperado: -Señoras y señores, los tributos de los septuagésimos quintos juegos del hambre. Un fuerte aplauso para ellos.
Absolutamente nadie aplaude, algunas veces aplauden todos, otras muy pocos, aunque creo que esta es la primera vez en el distrito que nadie ha aplaudido, la gente me mira a mí y a Amanda, somos algo conocidos en el distrito, de seguro la mayoria de los presentes nos conoce, por suerte por buenas acciones y no malas. La mujer al no escuchar nada por unos largos segundos, rompe el silencio diciendo:
-Felices Juegos del Hambre, y que la suerte este siempre de tu lado.
Nos agarra a los dos con un brazo a cada uno y nos dirige deprisa a el interior del edificio. Un agente de la paz me conduce a una habitación donde de seguro veré por ultima vez a mis seres queridos, soy muy sensible y al pensar en esto ya empiezo a lagrimear pero luego me paro. No. Definitivamente no. No dejaré que mi familia me vea mal, trataré de que no se lleven la ultima imagen de mí sufriendo y llorando.
La puerta se abre y aparecen mis hermanos con mis padres. James, mi madre y por supuesto, mi hermanito Dylan estan llorando, les digo que se tranquilizen, que estaré bien. Eso parece relajarlos... unos segundos hasta que vuelven a romper en llanto. Realmente no se qué puedo decir, es una despedida final, seguro no los volveré a ver. Ya esta, que importa, me pongo a llorar como el niño que soy, mi hermano Dylan viene y me abraza por mucho tiempo, y con una fuerza que no sabia que tenía, me dice:
-Finnick te extrañaré mucho, eres mi hermano favorito. Además aunque seas un niño eres muy grande y sabes cazar muy bien, puedes ganar.-se corrige y lo cambia por:
-Debes ganar, hazlo por mi.
Sus palabras me han llegado, este chico me ha dado un poco de esperanza y alguien por quién seguir luchando. Asi que le digo con voz fuerte:
-Prometo que ganaré, daré todo lo que tenga que dar, y haré todo lo que deba hacer.
Al parecer mis palabras producen una sonrisa en él, eso me saca una a mi también.
Cuando menos me doy cuenta, el agente de la paz pide que se retiren. Definitivamente no estoy preparado para esto, soy muy chico para este tipo de despedidas y antes de que los saquen llego a gritar desesperadamente:
-¡Los amo!
Me pregunto quien vendrá a despedirme, se abre la puerte y aparece Tracy con cara neutra. Sorprendentemente no parece para nada preocupado.
-Finnick no te preocupes, eres muy bueno, estoy seguro que ganarás, además mi familia estaba ahorrando para invertir en arreglos de mi casa, pero los convenceré para gastarlo en un regalo cuando estes en la arena. Confio en tí
No se qué decirle, este chico siente una verdadera admiración hacia mí, sus palabras más las de mi hermanito me han dado confianza y valentía. Cuando se me ocurre como agradecerle, un guardia tira de su abrazo llevándolo hacia afuera, solo logro pronunciar "gracias" antes de que se vaya.
La puerta se abre por tercera vez y aparece alguien que me sorprende demasiado, es la madre de Amanda llorando desaforadamente, mi tiempo de despedida se esta agotando entonces muy rapidamente me dice:
-Debes ayudar a Amanda por favor, es lo mejor que tengo en mi vida, se que no ganará, pero por favor aunque sea cuídala y haz que tenga una muerte rápida y lo menos dolorosa posible. Te lo suplico Finnick.
He quedado en estado de shock, mis ojos se centran en la nada y no puedo pronunciarle nada cuando la retiran de la sala.
Llegan cuatro agentes, me rodean y me llevan a el carruage que me conducirá hacia el tren donde viajaré a El Capitolio.
Llegamos a la estación del tren y doy mi ultimo respiro al aire de mar, la ultima vista de mi distrito, el lugar donde soy feliz.
lunes, 11 de noviembre de 2013
CAPITULO 1: "La Cosecha"
Me levanto con la enorme luz del sol reflejándose sobre mi cara. Son las 9 de la mañana, deberia estar durmiendo, pero algo me impide hacerlo hasta que lo recuerdo, ayer estuvimos mis hermanos y mi padre pescando desde la mañana hasta el anochecer para este dia, el Dia de la Cosecha ya que, todo el distrito luego de la cosecha, lo festeja con un banquete de comida, mientras que dos familias tragan el alimento con una enorme angustia.
Ya que la cosecha es en orden cronológico (empieza en el 1 y termina en el 12) para que ninguna persona del Capitolio se pierda en vivo y en directo el envio de muerte de los tributos del distrito, y yo vivo en el distrito 4, el festival se realiza a la mañana, cuando de seguro los tributos profesoniales del 1 y el 2 ya están en los lujos del tren que los enviará al Capitolio.
Nunca me gustaron esto de los juegos, en realidad creo que a nadie, solo a los primeros distritos ya que siempre los vencedores son de allí y un paquete de teselas mensuales les cae bien. Me da mucha pena ver todas esas personas muriendo, sobre todo a los más niños.
Cuando menos me doy cuenta falta media hora para que suene la alarma que nos avisa que debemos ir a la plaza donde esta el Edificio de Justicia. Ayer pasé practicamente todo el día en el rio asi que ya no necesito un baño, solo me pongo una camisa blanca un pantalon beige muy liviano que casi siempre lo doblo hasta mis rodillas para pescar y unas sandalias de cuero que heredé de mi hermano James. En realidad casi toda mi ropa es heredada ya que soy el tercer hermano de cuatro varones, el mayor William de 18, James de 16, yo con 14 años y por ultimo mi adorable hermanito Dylan de 6 años.
Mi familia fue siempre muy unida y feliz, mi mamá se dedica a cuidar mi casa y mi hermanito, y a cocinar las presas conseguidas por mi padre, mis hermanos y yo. Para mi distrito somos pobres, aunque seguro que para el 11 y el 12 somos clase media. Aunque lo unico que coma sea pescado y mas pescado, soy feliz con mi vida. Además en mi tiempo libre, estoy con mis vecinos jugando o en el rio nadando. La verdad me gusta mucho nadar, lo hago desde que nací, mi padre me enzeñó, su padre le enzeñó a el y asi. Al parecer es una tradición familiar y ser un cazador y nadador es característico de un Odair, además de sus ojos verdes y pelo rubio oro.
En fín, espero en el comedor hasta que estén listos mis hermanos, William ya estaba antes que mí, es muy ordenado y puntual en sus tiempos, lo contrario a James que es muy despistado y olvidadizo, apenas atrapa tres prezas en un día.
Acaba de sonar la alarma de aviso y se abre bruscamente la puerta de mi dormitorio con James saltando en una pata tratando de ponerse una de sus botas. Nos reunimos los 3, y mi madre y mi padre nos miran con cara de nervios, la inseguridad de que esta sea la ultima vez que vean a uno de sus hijos. Nos damos un abrazo y nos dirigimos los tres a la plaza. Empieza a brotar de mi una sensación de nervios pero al rato se me olvida al ver a mi amigo de la escuela, Tracy, este chico me agrada, es el mejor alumno del salón, el de las mejores notas, y siempre esta hablando de mí, de como cazo y de mi habilidad para nadar, nose la verdad cuando me vió, quizas mi padre le vendió mis prezas, ya que no solo basta con alimentarnos sino también para conseguir unas monedas. El se encarga de venderlas en el centro de la ciudad en un local que a veces atiende mi madre.
Seguimos caminando a el lugar del espectáculo escuchando de como Tracy hizo para deducir uns activdad de matematicas y que si no la entiendiera, podria venir a casa a ayudarme. Sus charlas me aburren, pero me hacen olvidar de la cosecha hasta que veo una multitud de gente. Hemos llegado.
Me despido de Tracy para ir a registrarme, aunque la despedida dura poco porque cuando me doy vuelta esta atrás mio.
Algo me llama la atencion, algo que no habia antes, nos registran con una gota de nuestra sangre, los agentes de la paz te pinchan el dedo y lo extraen. Espero que no me duela.
Luego de esto, me dirijo a mi fila con los chicos de mi edad, la verdad que no me gusta esto, soy demasiado alto mientras que los que estan al lado mio, no, y me siento raro.
Espero un rato, el alcalde y otras autoridades se sientan en una sillas del escenario, como es habitual y esperan a que el/la enviada del Capitolio sortee a los tributos.
Llega sin hacer mucho ruido, es una chica, va, eso creo ya que esta cubierta por una capa de maquillaje colorido y chillon. Tiene unos altisimos zapatos en los que hasta yo parezco enano, un vestido verde resaltante y no logro ver más porque no quiero tener esa imagen a la noche. Empieza diciendo lo mismo de siempre, lo mismo de cada año, el alcalde da su discurso, pasan el video explicando las causas de los juegos hasta que llega el momento de la tension.
-Es hora de elegir a los tributos de estos juegos, que tendran el orgullo de representar a el Distrito 4 en los sextuagesimos quintos juegos del hambre, como siempre, las damas empiezan.- dice la mujer. Se dirige a una urna y saca al primer papel que toca
-Amanda Jepsen
No tengo una mas minima idea de quien es, pero luego la veo subir al escenario, es una chica de 15 años que la conozco, vive cerca de mi casa, y su madre es amiga de mi madre. Me han hablado muy bien de ella, al parecer es una muy buena cantante y persona, y algo simpatica. Pobre de ella, no se por qué, pero espero que alguien se ofrezca voluntaria por ella, aunque solo se escucha un silencio de alivio de los demas.
La dama del Capitolio le pregunta su nombre y ella contesta antes de romper a llorar:
-Amanda. se traga la saliva y lo repite:
-Amanda Jepsen.
Me siento muy mal aunque no la conozca, hasta que la tristeza se remplaza por muchos nervios cuando la mujer se dirige a sacar el papel de la urna de los hombres
Me pregunto quien será, si lo conoceré o no. Luego me desconcentro mirando a la tributo mujer, la verdad podriamos haber sido amigos, mi mente se empieza a centrar en ella, hasta que veo que todos los ojos se dirigen hacia mi, la verdad no se que pasa, la gente me mira como queriéndome decir algo, ¿se notó tanto que miraba a la chica? Hasta que luego escucho una voz que dice:
-Finnick Odair, por favor, ¿donde estás?, sube al escenario querido.