-No veo la hora de que sea más tarde, de que la gente te vea tan guapo con el traje que te he confeccionado, ansio ver las caras de todos los habitantes, oh Finnick, serás una leyenda en los juegos.
-¿Por qué? ¿Cómo estás segura de eso?.- pregunto algo confundido
-Porque solo te hemos visto en tu cosecha y ya tienes un millón de chicas del Capitolio detras de tí, aunque ellas no saben que tienes 14.-dice Ashley bajando un poco su sonrisa, pero luego se exalta y dice muy entusiasmada- pero no te preocupes Finn, te pondré tan guapo que a nadie le importará, yo se lo que le gusta a las chicas.
-Que bueno.-digo esbozando una sonrisa, aunque lo digo con poca gana
-¿Y el traje de mi compañera?¿Será parecido al mío?.
-¡Por supuesto! Se verán muy lindos, aunque hay mas chicas en el Captolio, jaja, además, lo que lo hace mas magnífico es quien lo porta.-me dice Ashley
-Bueno ya basta, tanto alago me esta agotando, veamos de una vez por todas el disfraz por favor.
-Oh bueno, aqui esta solo la base, los detalles te los inscrustaré luego de que te lo pongas.
Ashley abre una bolsa negra por el cierre que tiene en el medio, y deja ver un hermoso traje, la verdad pensaba que aunque mi estilista me haya dicho tantas cosas de este, igual sería un disfraz estupido como los que todos usan cada año, pero este es realmente hermoso, es un mono azul marino con algunos tonos de verde que no se puede decifrar de donde surgen. El traje empieza en un tobillo de mi pierna y en la rodilla de la otra, pasa por mis piernas, mis caderas, mi abdomen, mi pecho y termina justo abajo de mis claviculas atrapandome los hombros. El mono es muy ajustado, por lo que parece como si fuera parte de mi carne, aunque es demasiado cómodo. En absolutamente todo el mono esta superpuesta una capa más dura de muchisimos e incontables circulitos que son iguales a las escamas de un pez, al tocarlas percibo lo mismo que cuando despellejo a los que cazo. Sinceramente el traje se me ha encarnado, es como si un pez me hubiera comido completamente.
-Oh, falta demasiado Finnick.-me dice Ashley con una sonrisa de oreja a oreja por ver que me ha gustado su traje.
Ashley agarra una especie de aerosol y me lo tira sobre todas las partes de mi cuerpo que mi traje no cubre, esto me da el mismo color al del mono, luego me echa otro aerosol que le da brillo a todo mi cuerpo, aunque es un brillo especial, es el mismo que tiene el agua cuando el sol se refleja en ella. Mi estilista me pega en el espacio que hay entre mis dedos de los pies y de las manos una tela con la que mis manos y pies parecen la aleta de un pez. Algo parecido pasa en mis axilas. Tengo pegada la misma tela de aleta, un costado pegado en todo mi brazo y el otro en todo el costado de mi tronco. Al levantar los brazos y bajarlos parezco un pez nadando.
-Bueno, desde los pies, perdón, desde tus aletas jaja, hasta tu cuello ya estas listo. Ahora falta lo más importante, tu cabeza.
Me pone otro aerosol parecido al de mi cuerpo pero de otro tono del color, mas bien un celeste claro para resaltar mis ojos verdes. Mis labios tambien han sido pintados lo que los hacen inexistentes a la vista. Ashley me peina el pelo que esta doradísimo, tan dorado que parece oro,me despeina prolijamente dejándome los mechones libres y al aire, como cuando sales del agua y sacudes la cabeza con fuerza, solo que ahora mi pelo no esta mojado. Luego me coloca sobre el cuello un collar de corales que tiene una preciosa concha en el centro y sobre mi cabeza una corona de oro con puntas grandes como si fueran los rayos del sol.
-Ya solo falta el toque final.-Ashley abre un armario grande y saca de su interior un perfecto tridente, es de oro, como mi corona y hermoso y magnífico como ninguno. La verdad he visto muchísimos tridentes en el puerto, pero este es el mejor de todos. En el distrito solo pescaba en el río, con una especie de tridente que mi papá me regaló para mi cumpleaños de siete años, pero era muy feo, solo un palo de madera y tres puntas de hierro unidas a esta, pero hace dos años, ya había empezado a viajar en barcos pescando con redes. Tocar el tridente me recomforta, me hace transportarme un momento al distrito, hasta puedo oler el aire a mar, el hermoso aire a mar que tanto me encanta y me purifica, también me fortalece, me hace sentir poderoso como si fuera invurnerable.
-Bueno, creo que ya es hora de que te veas en el espejo.
-Vale.-respondo agarrando el tridente
Doy unos pasos en el espejo y miro a... miro a, la verdad no se que estoy viendo, y luego me doy cuenta que soy yo, es muy raro lo que hizo Ashley, al principio pensaba que me haria un pez, pero soy mucho más que eso, es una mezcla de pez, con un pescador, algo de Finnick Odair y más. Podría definirlo como un nuevo dios del agua, como los que describimos cuando contamos mitos y fábulas en la playa con mis vecinos y familia. Veo mis manos que son aletas, mi coraza dura y escamosa en todo mi cuerpo, las dos aletas grandes que se ubican entre mis brazos y los costados de mi tronco, mi tridente. Mi estilista ha hecho un trabajo fenomenal, todos los años los tributos estan disfrazados pero creo que yo estoy más bien, transformado. Es como si un ser sobrepoderoso hubiese llegad al Capitolio. Me siento poderoso e indestructible.
-¡Oh, pero mira que hora es! Hace 15 minutos deberíamos estar reuniendonos con los demás en la otra planta, debemos darnos prisa.-dice mi estilista
Muero por ver la reacción de la gente, por fin entiendo a Ashley y sus ansias que tenia toda la hora. Ella me dijo que el traje de Amanda estaría relacionada con el mio, me pregunto si estará igual de fenomenal que yo, ojalá que si.
Por un momento recuerdo las palabras de Mags:
"Será dificil hacerte pasar desapercivido"
Se me viene al cuerpo algo de preocupación, definitivamente los profesionales no me sacarán la vista, y menos si además porto un arma. No sé como los evadiré, pero en este momento solo quiero ver a Amanda y el resto del equipo.
Me dirigo a la planta donde esperaremos para salir al circuito donde me verán todos por primera vez. Llegamos y lo primero que hago es girar la cabeza a todas las direcciones para encontrar a Amanda, y no tardo nada en encontrarla, ya que igual que yo, esta impresionante e increible. Estamos ambos pintados con el mismo tono de color, aunque ella, a diferencia de mí, es una sirena, una hermosa sirena. Me quedo mirando por un largo tiempo a Amanda, me resulta muy, demasiado familiar, aunque me parece raro. Como si yo alguna vez hubiera visto una sirena. Amanda tiene una cola de pez que empieza desde su ombligo y termina cayendo en el piso de una manera elegante y delicada. Su cuerpo hasta arriba esta desnudo, la pintura celeste verdosa cubre algo de su cuerpo y sus pechos estan algo restringidos por una red verde que rodea esta parte del cuerpo. En su cuello y en sus muñecas lleva collares de perlas. Su pelo negro esta peinado con una raya al medio y su cabello brilloso cae por sus hombros. Rodeando su frente tiene una vincha verde que desciende hasta el espacio entre sus cejas.
Los dos nos vemos, nos volvemos a vernos para confirmar, lo tratamos de verificar una vez más y cuando sabemos que si somos nosotros, nos reunimos.
-Wow, que apuesta que estas Amanda, pareces salida de la más hermosa historia de sirenas.-le digo.
-Oh muchisimas gracias Finnick,y ni hablemos de tí, hasta los profesionales se irán escapando al verte, además estas guapísimo y muy sexy,-dice Amanda.-creo que nos han tocado unos estilistas de primera.-giramos la cabeza y dirigmos la mirada a Ashley y el estilista de Amanda que estan juntos y nos miran con una cara de felicidad al ver sus obras de arte juntos.
La verdad que aunque no hayamos hablado mucho con Amanda en el viaje, hay una conexión entre nosotros, Amanda me agrada mucho y estoy feliz de que esté tan espectacular y sobre todo feliz. La verdad es una chica muy linda y me encanta, si no hubiesemos tenido esta mala suerte, podría gustarme, y si podría ser novios, pero no, lamentablemente estamos en los juegos y no puedo permitirme pensar asi, pero podemos ser amigos en el tan poco tiempo que nos queda, ya que recuerdo lo que me dijo su madre y porque de seguro la matará otra persona que no sea yo.
-Mira quiénes vienen ahi Finnick.-dice Amanda señalando con sus ojos azules puros a los profesionales.- Me parece que ya están hace rato, pero el encuentro con Amanda nos ha distraído.
-Mags nos dijo que pasemos desapercividos de los profesionales, vamos a la esquina donde no nos vean.
-Me parece bien, vamos.
-Mira ya se reunieron los del dos y el uno, me pregunto si vendrán a preguntarnos si somos profesionales.-dice Amanda con tono preocupada.
-Si, eso era de esperar. Por ahora solo escondamosnos de ellos.
-Oye Finnick, pero cuando se abran esas puertas, no nos esconderémos, no quiero nada de eso, mostrémosle al mundo quienes mandan y que no tenemos miedo, no quiero parecer débil, porque no lo soy. No lo somos.-dice Amanda con tono alentador, luego me mira a los ojos y me sonríe.
-Por supuesto, hagamosle ver a estos estupidos del Capitolio lo que valemos.-me gustaría decirle algo más pero las palabras no me surgen, asi que prefiero comunicarme corporalmente, dandole un abrazo muy fuerte, para alentarla, para hacerla sentir que somos un equipo y que no esta sola.
Nos cruzamos una mirada dulce, pero por alguna razon luego nos reímos.
Nos acercamos a los carros porque ya falta poco para salir. Amanda esta acariciando a los caballos y les da de comer azucarillos.
-Amo los caballos, ¿quieres un azucarillo Finnick?.-me dice Amanda
-¿Por qué no?.
-Aquí tienes.-Amanda estira su brazo y me pone un azucarillo en la mano.
-Felices Juegos del Hambre.-me dice Amanda. Estoy apunto de seguirle la frase, pero Mags nos interrumpe porque nos avisa que ha llegado el momento de subir a los carros con nuestros trajes sublimes, y que todo Panem nos vea por primera vez.
Si alguna vez te preguntaste como fueron los Juegos del Hambre de Finnick Odair, el chico de los azucarillos y el tridente, el simpatico y apuesto nadador, el vencedor que se prostituia y mucho más, aquí lo tienes. Espero que te guste y que sea como lo imaginaste. Por favor si te gusto dale en click de seguir a mi blog, yo también te seguiré.
domingo, 15 de diciembre de 2013
CAPITULO 5: "La primera impresión"
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
HAZ UN COMENTARIO!